El pasado martes 21 de abril, visitó el Reino Aftasí una referente dentro de la política municipal extremeña: Felisa Blanco Marín. Natural de Almendral, es conocida por ser elegida alcaldesa de su pueblo en las primeras elecciones municipales democráticas después de la muerte de Franco, en 1979. Solo siete mujeres en toda Extremadura consiguieron ese logro. Repitió el éxito cuatro años después: salió reelegida y mantuvo su cargo hasta 1987. Pero más que por haber ganado dos elecciones, a Felisa se le reconoce su papel de luchadora en defensa de una mejor vida para sus vecinos de Almendral.

La charla de Felisa estaba destinada al alumnado de 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, por ser estos los niveles en los que se estudia la dictadura franquista, la Transición y la democracia actual española. Felisa empezó explicando las dificultades que atravesó en su niñez en los años 50 y 60, en un país sin libertades, marcado por la represión y el poder absoluto del dictador Francisco Franco. Vivió las injusticias de un sistema educativo dogmático, controlado por la Iglesia y clasista: según su maestra, solo servía para cultivar cebollinos.
El alumnado pudo escuchar de primera mano que la única información que escapaba de la censura y el control de la dictadura era la Radio Pirenaica. Así fue cómo Felisa se enteró de que repartían carnés del Partido Comunista en una iglesia: se afilió al partido y comenzó su lucha para pedir más libertades en la España de la Transición, después de la muerte de Franco. De esos años es el golpe que recibió de la policía armada franquista (los “grises”) en una manifestación en defensa de los derechos del colectivo LGTBI. “Tal fue el zurriagazo que todavía me duele la espalda”, contó.

Por último, Felisa explicó a los alumnos y alumnas del Reino Aftasí cómo la eligieron sus compañeros de partido para ser cabeza de lista a las elecciones de 1979 (por tener más tiempo para dedicarse a los asuntos municipales) y cómo, inesperadamente, venció a las candidaturas del PSOE y UCD y se proclamó alcaldesa de Almendral. Aunque hubo quienes pensaron que aquellos era una vergüenza (¿han votado a una mujer sin carrera antes que a un médico o a un maestro?), Felisa se puso manos a la obra, se dijo a sí misma que debía ser la alcadesa de todos (los que la habían votado y los que no) y comenzó a cumplir las tres promesas que había hecho a sus vecinos: llevar alumbrado público a Almendral, pavimentar sus calles y dotar de un sistema de agua y saneamiento al pueblo. Felisa consiguió estos servicios tan básicos para sus vecinos con constancia y tenacidad, y no solo eso: también logró que construyeran un pantano para abastecer de agua a su pueblo y a los pueblos de alrededor.

Luchar, luchar y luchar por defender la justicia y la dignidad, y por mejorar la vida de las personas que están a tu alrededor. Ese es el mensaje que se llevó el alumnado del Reino Aftasí, que cambió los libros de texto por un día para acercarse a un pedacito de historia viva, real y vibrante.